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Fic: Una Proposición Personal 22/?

Fandom: Star Wars (Universo Expandido)
Pareja: Luke Skywalker y Mara Jade
Clasificación: PG-13
Género: Romance y Angst
Tiempo: Diecinueve años después de la Batalla de Yavin.
Resumen: Lo que en un principio fue un matrimonio por convenencia toma un cambio inesperado para nuestros protagonistas.
N/A: Les digo desde ahora que yo soy de las que creo mucho en la redención. Ya sabrán la razón de esta advertencia cuando lean este capítulo. Espero les guste.

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Caminando junto a Callista, Luke sintió como toda su esencia en la fuerza se enervaba con el vacío que producía la presencia femenina. ¿Cómo en el Sith pudo soportarle en el pasado? Debía estar completamente desesperado para haber deseado casarse con ella. No hubo terminado de reparar en ese pensamiento, que se avergonzó. A pesar de todas las circunstancias, era un ser humano con sentimientos.

Callista detuvo sus pasos en un área amplia desprovista de mobiliarios. Luke le lanzó una ojeada curiosa al lugar, tratando de deducir para que se utilizaba.

-Ha pasado muchos años.

Luke le miró; ella estaba de pie frente a unas enormes ventanas que permitían admirar un vasto hangar en la parte superior de una de las torres que rodeaban a la base.

-Sí. –concedió él algo displicente.

-Te he extrañado.

-Perdóname, Callista, pero es algo difícil de creer.

-¿Es eso resentimiento lo que capté?

Por varios segundos Luke se mantuvo en silencio, ponderando esa pregunta. Intentaba considerar cuidadosamente sus sentimientos. En un principio, cuando ella le abandonó, fue doloroso aceptar su decisión. Sin embargo, reconoció que la resolución era sólo suya, que él no podía inmiscuirse y como tal la respetó. Más ahora, al pensar en Mara y lo que sentía por ella… No; jamás podría comparar lo que sentía por ella a lo que sintió por Callista.

-No. Simplemente es un tema que no me interesa. – y se alzó de hombros.

Ella se giró con rapidez y esos ojos grises parecieron vagar por ese rostro tan conocido, en búsqueda de alguna emoción… algo, lo que fuera, que le indicara lo contrario, -No te creo.

-Es tu prerrogativa.

Ella se acercó a él, como un animal acechando a su presa, -Pero tú dijiste que teníamos toda una vida…

El cruzó los brazos frente suyo, -¿Y se supone que debía esperarte por…? – y Luke se percató de que había dejado de contar. Quizás porque había desistido de esperarle.

-Ocho años.

-Ocho, entonces. –accedió él con gran indiferencia. Y comenzó a dudar si realmente el almirante Parck le había llamado o sí todo era una táctica sucia para alejarle de Mara.

-Pensé que lo que teníamos era especial… -y ella se mordió el labio inferior, - que nuestro amor era duradero…

Luke movió su rostro de lado a lado con lentitud al captar el dolor en la voz femenina, -Callista… - le llamó él de manera aplacadora., -Todavía eres joven, aún tienes oportunidad…

-¡No! No te atrevas, Luke. Jamás podría sentir la misma conexión. La nuestra fue única…

El corazón de Luke se acongojó ante su sufrimiento. Después de todo, él era el culpable de que ella hubiese decidido tomar el cuerpo de Cray para estar junto a él.

-¿Tú la tienes?

-¿Disculpa? – Luke le miró confundido.

-¿Tienes la misma conexión con Mara?

Esa pregunta le tomó por sorpresa y le hizo sentirse incómodo. Sólo había tenido pequeños vistazos de su enlace con Mara. Luke, que era honesto sobre todas las cosas, le respondió, -No puedo contestar esa pregunta con certeza.

Una sonrisa maliciosa curvó los labios de Callista, dándole una imagen algo escalofriante. –Me parece que tu matrimonio con Mara es algo… peculiar. ¿No?

Ella si había podido captar el vínculo –muy fuerte de por sí- entre ellos dos sin ninguna ayuda de la Fuerza. Su maestro, Djinn, le había hablado de matrimonios bien poderosos en el pasado, cuando se les era permitido a dos seres con la habilidad en la Fuerza casarse entre si, creando así una pareja casi invencible. ¿Por qué razón, entonces, no podía él captarlo?

-La verdad es, Callista… - y los azules ojos parecieron tornarse en dos gemas brillantes, -que lo que hay entre Mara y yo sólo nos incumbe a los dos.

-¡Oh! – su sorpresa fue fingida, -¿Acaso he tocado un tema delicado?

Luke le miró, atónito. ¿Qué le sucedió a la delicada criatura, llena de bondad y de admirable valentía que había conocido varios años atrás? Moviendo lentamente el rostro de lado a lado, él comentó, -Has cambiado…

-¿Yo? ¿Cambiar? – y todo el semblante se transformó, -No, maestro Skywalker, eres tú quien ha cambiado. No puedo creer que de todas las personas en la galaxia, hayas decidido casarte con ella.

Ahora, ese ella se escuchó como si hubiese pronunciado una palabra soez. Luke no pudo contener la ira.

Callista, ignorante de lo que estaba creando, continuó, -Por todas las estrellas sagradas, ella fue la mano del Emperador. ¿Quién no te asegura que ella no fue también su concu…?

Ella nunca logró concluir esa aseveración. De dos zancadas, Luke quedó frente suyo y con rudeza la tomó por los brazos, -Te reto a que termines esa oración.

Todo el rostro femenino palideció y toda su sangre pareció congelarse cuando advirtió que los ojos azules se salpicaban con motas amarillentas. Todavía podía recordar cual era la anécdota que narraban sus compañeros sobrevivientes de la masacre de Vader en aquellos tiempos en que eran los guardianes de la República de antaño. Todos murmuraban entre si, casi con el temor de que el susodicho apareciera frente a ellos, la singularidad de los ojos de quien una vez había sido Anakin Skywalker. Habían tomado un tono amarillo. No dudaba de que ahora Luke estuviera adentrándose a ese lado oscuro que parecía caracterizar a los de su linaje.

-Me estás lastimando. –lloriqueó ella, aterrorizada.

Ese quejido suplicante pareció hacerle entrar en razón, logrando que la dejara libre. El, a su vez, cerró sus ojos, procurando hallar en si ese centro que le ayudaba a buscar el balance necesario para recuperarse. No podía creer que, a pesar de todos los años transcurrido desde su último encuentro con su padre, tenía que continuar luchando contra ese lado oscuro que parecía no quería abandonarle. ¿Sería esa la maldición de ser un Skywalker?

Un tenue llanto le sacó de sus cavilaciones internas. Callista estaba en el suelo, cubriendo su rostro con las manos.

-Callista, lo siento, de verás.

El se agachó frente a ella realmente preocupado. Ella continuaba llorando, no obstante de su disculpa.

-Por favor, Callie.

Ella detuvo abruptamente su llanto, llevándose sus manos al rostro para deshacerse de las lágrimas. En un hilillo de voz, ella le dijo, -Recuerdo cuando solías llamarme así.

El sólo asintió, no queriendo ahondar más en el tema.

-¿Qué nos ha pasado, Luke?

Suspirando, Luke le miró en silencio. ¿Cómo contestar esa pregunta sin herirla?

-No podemos esperar que la vida no cambie, todo necesita seguir su curso y para ello necesita transformarse.

Ella no dijo nada, su rostro cabizbajo, pensativa. Luke esperó a que ella decidiera hablar.

-Tengo tanto miedo, Luke. – y ella comenzó a frotarse los brazos como si sintiera frío, -A veces es tan fuerte la tentación de sentirla… - y dejó escapar un pequeño gemido como el de un animal mal herido.

Luke no necesitó que le explicara ese comentario algo críptico. ¿Cuál sería su reacción si alguna vez llegara a sucederle lo mismo que a Callista? La Fuerza ya era para él algo inherente; parecido al aire que respiraba. Estaba seguro de que enloquecería. ¡Fuerza! Apenas podía soportar varias horas de encierro en una habitación repleta de ysalamiris.

Sin poder contenerse, la abrazó, intentando darle de su consuelo a esa alma que estaba seguro vivía un infierno.

-Lo siento…

-No. Tú no tienes porque disculparte. Fue mi decisión tomar el cuerpo de Cray. Nadie me obligó. Yo sola cometí el desliz de llevarme por la codicia… y quizás ese fue mi error.

El percibió el cansancio en la voz de ella.

-Me negué a mi verdadero destino. Yo debí haber muerto junto a la nave.

Luke no dijo nada pues esa declaración le dejo desconcertado ante su naturaleza cierta. Le tomó ocho años –tanto a él como a ella- encontrar la respuesta al motivo de su estado de anulación a la Fuerza. Ella reclinó su cabeza en ese amplio pecho que en el pasado le brindó tanta protección y consuelo, -A veces siento que es un error que exista en este tiempo. No pertenezco y en ocasiones he pensado que lo mejor es no existir…

-No; no digas algo así. – le reclamó él con voz baja pero igual de firme, -Ni tan siquiera te atrevas a pensarlo. Todos tenemos un motivo para existir, una razón. Estoy seguro de que tarde o temprano descubrirás el tuyo.

Ella se permitió el lujo de reírse algo auto – despreciativa, - Eres demasiado ingenuo y gentil, Luke Skywalker. Aún después de haber recibido tantos golpes en esta vida.

-Callie, yo…

Ella hizo un gesto negativo con su rostro obligándole a detenerse en lo que ella sospechaba era otra disculpa suya.

-No lo hagas, Luke. Yo sólo soy responsable de ello. Debes aprender que no puedes salvar a todo el que encuentres en tu camino. Es imposible y hasta peligroso para un caballero Jedi. En ocasiones hay que permitir que las cosas sigan su curso, como tú bien acabaste de decir.

-Mara suele decirme eso. – y sonrió a medias.

Callista cerró sus ojos por unos segundos, esa frase fue parecida a una bofetada a sus sentidos. ¿Cuántas veces en el pasado él no la utilizó cuando estaban juntos? Mara suele decir, Mara opina… ¿Cómo pudo ser tan imprudente en ignorar las señales? Al igual que desdeñó las veces que visualizó a Mara en los sueños de Luke cuando dormía a bordo del Ojo de Palpatine. ¿Y quién apareció de la nada para rescatar a Luke cuando estaba flotando en la cápsula de escape? Unos minutos más tarde, Mara también le recogería a ella ya en el cuerpo de Cray. Desde entonces -y quizás desde antes- tanto Luke como Mara compartían un enlance como ningún otro. Ni tan siquiera el que ella compartió junto a Luke en la nave podía equipararse.

Luke decidió colocarse de pie al percibir la naturaleza sombría que descendió sobre ella. Le ofreció su mano para ayudarla a colocarse de pie, no obstante, temió que se negaría al ver que ella no aceptaba su ofrecimiento.

-Mara es una mujer afortunada… me pregunto si lo sabrá…

El la miró confundido; no sabía que deducir de ese comentario.. Sin decir nada más, ella tomó la mano y se paró frente a él.

-Si en algo necesitaras ayuda no dudes en pedirla. – él colocó su mano en el hombro femenino.

-Gracias, Luke. – y ella cubrió la mano con una suya, enternecida ante su generosidad. –Pero es algo que yo debo hacer sola. Debo hallar mi camino, es lo que todo una caballero Jedi tiene que hacer por si misma… ¿Mara terminará su entrenamiento?

Una sonrisa brillante curvó los labios de Luke, -Sí.

Callista asintió, intentando ahogar el dolor al ver esa sonrisa. Sabía que tan importante era para Luke su vida como Jedi.

-De verás me alegro. Eso le ayudará mucho.

Un silencio incómodo se cernió sobre ambos. Callista reconocía el amor de Luke por Mara pero no por ello dejaba de angustiarle y Luke reconocía esa angustia, logrando sentirse responsable de ella.

-Callista. – y subió su mano para colocarla en la mejilla de ella, -Nunca olvidaré lo que hiciste por mi y nuestros momentos juntos.

-Lo sé. –murmuró ella. “Pero ahora crearás nuevas memorias junto a la mujer que amas” pensó ella, sintiéndose derrotada.

Se agachó y le besó la mejilla. Ella sólo se limitó a colocar la mano en el lugar que él había besado mientras le veía alejarse; cuerpo erguido, pasos decididos como el de un verdadero caballero Jedi. A pesar de todo, ella no pudo eludir su orgullo por él. Ya no era aquel hombre joven sin idea de cómo seguir los pasos de los caballeros de antaño pues era uno.
Tags: fic: una proposición personal, luke/mara, star wars
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